miércoles, septiembre 23, 2026

Hoy os traigo un reportaje al que he puesto mucho cariño, he querido recordar la historia de una prueba histórica como las 24H de Montjuic de Motociclismo.


La prueba fue creada tras acudir a presenciar las míticas 24H de Le Mans y con la idea de replicar una prueba de resistencia pero esta vez en el circuito urbano de Montjuic. La idea original de organizar una carrera de resistencia de 24 horas en España nació en 1955 por iniciativa de Mariano Cugueró y Francisco Xavier "Paco" Bultó (cofundador de Montesa y posterior creador de Bultaco).


El circuito del parque de "La montaña mágica" de Montjuic, contaba con una cuerda de 3 km con 790 metros en sentido antihorario, con 12 curvas en las que se mezclaban por todo el recorrido lo que convertía la pista en un trazado muy rápido y técnico. Combinaba una sección muy rápida de subida hacia la zona del Estadio con otra parte más lenta, técnica y en descenso, contando además con la cercanía del público, lo que hacía del circuito una cita muy especial para pilotos y aficionados.

El origen de la competición se inició en el año 1955 organizada por la peña motociclista de Barcelona. Hasta 1976 figuró con el nombre del GP de España y pasó a denominarse 24 horas de Montjuic del año 76 al 86. No tardó en formar parte del campeonato mundial de resistencia y es que en 1960 ya era una de las pruebas del mundial FIM de resistencia junto a pruebas como el Bold'or.



El horario también era diferente a otras pruebas, en vez de las 12h o las 15h como sucede en muchas pruebas de resistencia de 24 Horas en la actualidad, la cita en Montjuic siempre empezaba a las 20 horas, lo que convertía la cita en una fiesta por la cercanía de la noche para miles de aficionados que se agolpaban alrededor del trazado, la zona de boxes y paddock improvisado dentro del estadio.

La primera victoria en 1955 corrió a cargo de J. Soler Bultó / J. M. Llobet "Turuta" con una Montesa de 125 cc, con el paso de las ediciones la historia de las 24H de Montjuic tienen a un rey absoluto y no es otro que el gran Benjamín "Min" Grau con 7 victorias en diferentes etapas de la prueba (1972, 1973, 1975, 1983, 1984, 1985, 1986) . "Min" Grau consiguió la victoria con Bultaco, pero sobre todo con Ducati, la marca más laureada en la prueba catalana con 12 victorias totales.


Cabe destacar a otros grandes nombres históricos como ganadores y participantes de la prueba, pilotos como Salvador Cañellas, Charly Giró, José María Busquets, Raymond Roche, Paul Smart, Carlos Cardús, Sito Pons, Luis Miguel Reyes o Joan Garriga. 

Entre las diferentes épocas de la prueba podemos observar las diferentes monturas tanto como configuración de motor de las mismas y diferente cubicaje, con 2 tiempos, 4 tiempos, bicilindricas o tetracilindricas entre otras.

Empezaremos por la Montesa Brío 90 e Impala (125cc - 250cc)
Fue un triunfo de la ingeniería local. En la edición inaugural de 1955, las modestas monocilíndricas de 2T vencieron a las potentes BMW oficiales gracias a una genial estrategia bajo la tormenta ideada por el gran Paco Bultó.
La evolución continuó con la mítica Montesa Impala que consolidó la fiabilidad de las mecánicas nacionales en carreras de resistencia.


Seguimos con la Ducati Gran Sport "Marianna" (125cc - 175cc)
La moto italiana que fue diseñada por el legendario ingeniero Fabio Taglioni, introdujo el sistema de distribución por árbol de levas en cabeza que revolucionó la resistencia.
Copó los tres primeros puestos en 1957 y los cinco primeros en 1958, iniciando así el largo idilio de Ducati con Montjuïc.


Otra marca española que disfrutó de varios triunfos fue Bultaco con la TSS 360 "Montjuïc"
Fue en su momento la máxima expresión del motor de dos tiempos nacional en resistencia, siendo un verdadero "trueno" monocilíndrico que cubicaba 360cc. Volaba en las subidas del trazado y conquistó las ediciones de 1969 con (Cañellas/Rocamora) y 1972 con (Grau/Bordons).

Continuamos con otra Ducati, en esta ocasión con la Ducati 860 / 900 SS Prototipo.
Con un sonido espectacular que emitía un característico rugido del motor bicilíndrico en "L" con distribución desmodrómica que consiguió marcar la edad de oro de los años 70.
Estas Ducati SS pilotadas magistralmente por Grau y Cañellas, con ellas batieron varios récords de vueltas plantando cara al gigante japonés Honda antes de que el circuito se volviera demasiado rápido y peligroso.


En cuanto a las motos japonesas, las Honda RCB 941 / 998 fueron el coco al que batir con lo que fueron bautizadas como (Las "Monstruas" Japonesas).
Estas motos tetracilíndricas eran fiables, pesadas y extremadamente potentes , conseguían superar los 260 km/h en las rectas del parque, logrando cuatro victorias consecutivas a finales de los 70 y cambiando el concepto de la resistencia para siempre, con lo que las marcas rivales tuvieron que evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos para poder competir de tú a tú ante las japonesas.


La Ducati 750 F1 fue la moto que consiguió desbancar a las japonesas del primer puesto del cajón, fue una de las motos más icónicas y codiciadas de la historia de la marca de Borgo Panigale. Nació directamente como una derivación de las exitosas carreras de resistencia. 

En la edición de 1985, el trío compuesto por Benjamín Grau, Enrique de Juan y Joan Garriga llevó a la Ducati 750 F1 a una victoria absoluta incontestable frente a las potentes monturas japonesas. 


La moto aunque derivada del modelo de la moto de calle, se modificó a fondo. Se rediseñaron los cárteres para alojar cojinetes más grandes, se ensancharon los conductos de admisión y se instalaron árboles de levas de competición desmodromicos. Para las paradas en boxes, el depósito contaba con doble boca de llenado rápido para reducir el tiempo de repostaje a la mitad, y la batería se reubicó en el colín con un ingenioso sistema de extracción rápida mediante conectores tipo jack de guitarra eléctrica. 

La moto tuvo tal impacto que Ducati se vió obligada a sacar una versión especial al mercado,  y es que de aquel triunfo en Barcelona, Ducati lanzó al mercado en 1986 una serie especial limitadísima llamada Ducati 750 F1 Montjuic. 

Otra de las motos más icónicas de las 24H de Montjuic fue la BMW-JJ Cobas K100, "La Afeitadora" de Ingeniería Nacional.Una moto que fue creada a principios de los 80 por el genial e innovador ingeniero catalán Antonio Cobas, el cual decidió crear un prototipo de resistencia radical partiendo de una base totalmente inusual,  el pesado motor de cuatro cilindros planos de una BMW K100 de calle. 


El Debut de la moto fue en la edición de 1984 pilotada por Carlos Cardús y patrocinada por la marca de maquinillas Braun, lo que hizo que todo el paddock y la afición la apodaran cariñosamente "La Afeitadora". 

El genio Cobas sustituyó por completo el chasis original por una de sus magistrales estructuras tubulares de acero, haciendo la moto ultra ligera y rígida. Para contrarrestar las bruscas reacciones de la transmisión por cardán original de BMW, diseñó un revolucionario sistema de junta homocinética que optimizaba la tracción en las frenadas y las fuertes aceleraciones de Montjuïc. 


Con la ayuda del gran motorista Eduardo Giró se encargó de exprimir el propulsor bávaro. Modificó conductos de admisión, cruzó los árboles de levas y alteró el limitador electrónico para que subiera de las 4.800 rpm de serie hasta unas brutales 9.200 rpm, logrando catapultar la potencia de 90 CV a 122 CV, todo un trabajo de ingeniería realizada por lo mejor del panorama nacional.

Por último, no quería olvidarme de las rápidas Yamaha FZ 750.

Y es que, si la Ducati representaba la tradición y la JJ Cobas el ingenio artesanal, la Yamaha FZ 750 de 1985 significó el futuro inmediato de las motos superdeportivas de producción. 

La marca japonesa en la edición de 1985, voló con la FZ 750 del equipo privado Folch Endurance (pilotada por Jorge Cabestany, Toni García Moreno y Ricardo) firmando una carrera perfecta y logrando una espectacular 2ª posición absoluta justo por detrás de la Ducati oficial de Grau.

En 1986 (la última edición), el legendario piloto y periodista americano Dennis Noyes, junto a Fernando Prous y Gustavo Taberna, utilizaron una FZ 750 para sentenciar el Campeonato de España de Resistencia.


La preparación de la moto con su archiconocido motor Genesis de Yamaha utilizaba una culata revolucionaria con 5 válvulas por cilindro (tres de admisión y dos de escape) y los cilindros inclinados a 45 grados hacia adelante. Para Montjuïc, la preparación se centró en la refrigeración y la parte ciclo para hacer así un setup perfecto para la resistencia, además se instalaron unos radiadores de aceite sobredimensionados para evacuar el calor acumulado en las lentas y asfixiantes curvas reviradas de la subida al Pueblo Español.

Los equipos privados adaptaron horquillas delanteras con sistema anti hundimiento (anti-dive) y ópticas halógenas de alta intensidad integradas en un carenado de fibra de vidrio modificado para permitir un cambio de bombillas en segundos si estas se fundían en plena noche.

Como podéis ver, las 24 Horas de Motociclismo de Montjuïc no fueron simplemente una carrera; fueron la mayor manifestación de romanticismo, ingenio y épica que ha conocido el motociclismo español. Durante más de tres décadas, la montaña mágica se transformó cada mes de julio en un templo de velocidad en un circuito urbano, donde el ruido y el olor a gasolina de carreras marcó a fuego la identidad de Barcelona y situó a España en el mapa de la resistencia mundial.

Para la ciudad, las 24 Horas eran un fenómeno sociológico que superaba lo deportivo. Coincidiendo con el inicio del verano, unas 300.000 personas abarrotaban las laderas de la montaña.

Desde familias a pandillas de amigos acampaban con tiendas, neveras y transistores en mano. Ver pasar las motos a escasos centímetros de las aceras, en mitad de la noche y envueltas en el olor a ricino de los motores de 2 tiempos en las primeras ediciones, era una experiencia sensorial salvaje.

El paddock se ubicaba en el propio Estadio Olímpico. No había barreras como si las hay en los circuitos permanentes; los aficionados compartían bocadillos con los mecánicos y veían trabajar a los ingenieros a pie de calle.

Las grandes fechas de la prueba fueron evidentemente la edición inaugural que fue una epopeya y es que bajo una tormenta bíblica, las pequeñas Montesa Brío de 125cc de los pilotos locales batieron contra todo pronóstico a las potentes BMW alemanas gracias a su ligereza sobre el asfalto inundado y a una audaz estrategia de equipo.

En 1974 se vivió uno de los mayores duelos,

Benjamín Grau y Salvador Cañellas, a lomos de una Ducati 860 oficial, mantuvieron un pulso salvaje durante toda la noche contra las Kawasaki del equipo oficial francés comandado por Godier y Genoud. La victoria se decidió por apenas unos segundos tras 24 horas de infarto, consagrando a la pareja catalana como leyendas de la resistencia.


Y como no, la edición de 1985 en la que considera la Última Gran Victoria de la prueba, la victoria de la Ducati 750 F1 de Grau, Garriga y De Juan. En un circuito ya totalmente anacrónico, la veteranía de Grau y el talento salvaje de un joven Joan Garriga derrotaron a las modernas y potentísimas tetracilindricas japonesas, desatando la locura colectiva en las gradas.

No todo fue bonito, el propio encanto de Montjuïc (un parque público con árboles, farolas, bordillos y alcantarillas) fue su sentencia de muerte. A medida que las motos evolucionaban, las velocidades se volvieron demenciales en un circuito sin escapatorias.


A lo largo de su historia, la pista se cobró la vida de varios pilotos (como el británico Norman Brown o el francés Christian Léon) y también de comisarios y espectadores. El asfalto público, deslizante por las manchas de aceite de los autobuses que circulaban el resto del año, no perdonaba errores.


La edición de 1986 fue el punto de no retorno. Un gravísimo accidente le costó la vida al piloto catalán Domingo Gil e hirió gravemente a varios espectadores tras salirse su moto de la pista en la bajada de Miramar. La carrera no llegó a suspenderse, y la victoria de Cañellas Jr. y Reyes quedó empañada por el luto. La Federación Internacional retiró la homologación y las autoridades barcelonesas clausuraron la prueba definitivamente. 


Sin duda alguna, una carrera llena de momentos irrepetibles, pasión por el motociclismo sin apenas restricciones, en una época donde el motociclismo en España vivía uno de sus momentos más álgidos de su historia.

Recopilación de fotos a través del buscador de imágenes en Google.

Salu2 Racing!!

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