1988, el año que la España motera se dividió entre Sito y Garriga, el yerno ideal contra el rebelde, la finura contra la explosividad.. El mundial de 250cc de 1988 fue una lucha sin cuartel entre los dos pilotos barceloneses y una rivalidad para la historia del motociclismo.

Actualmente, el mundial de motociclismo es un deporte de corrección política, declaraciones medidas por departamentos de comunicación y atletas de laboratorio. Pero en la época dorada de este deporte, en que las carreras eran una cuestión de piel, orgullo y pasión a partes iguales. A finales de la década de los 80, España no se dividía por la política ni por el fútbol, se dividía entre Sito Pons o Joan Garriga cada domingo de carreras.
Vamos a repasar la historia completa de dos trayectorias que forjaron la edad de oro del motociclismo español. Una rivalidad que no solo se limitó al mítico Mundial de 250cc de 1988, sino que abarcó subidas en cuesta, la dureza de la resistencia, los circuitos urbanos del Campeonato de España y el boom final en 500cc.
Dos estilos, dos mundos frente a frente
Para entender el impacto de su rivalidad, hay que comprender que Sito y Joan eran el agua y el aceite. Dos barceloneses nacidos prácticamente a principios de los 60 que representaban dos formas opuestas de entender la vida y las carreras.
- Alfonso "Sito" Pons (Barcelona, 1959): Representaba el método, la elegancia y la mentalidad empresarial. Universitario (estudiante de ingeniería), Sito entendía que el motociclismo moderno requería precisión quirúrgica. Pilotaba fino, trazando líneas perfectas, sin desgastar los neumáticos y minimizando los riesgos. Fue el pionero en España en entender la importancia de los patrocinadores corporativos, vistiendo el blanco impecable de Campsa y gestionando su box de forma profesional.
- Joan Garriga (Barcelona, 1963): Era la rebeldía indomable, el carisma salvaje y el talento puro de barrio. Apodado "El Comecocos" por el Pac-Man que lucía en su casco, Joan pilotaba por puro instinto. Su estilo revolucionó la época, se descolgaba de la moto de una forma exagerada, rozando con el codo el asfalto cuando prácticamente nadie lo hacía y obligando a la moto a moverse de atrás. Vestido con el azul desafiante de Ducados, Garriga corría con el corazón en el puño del gas, sin calcular los daños, un ídolo de masas.


Antes de que saltasen al mundial de velocidad y las cámaras de televisión los convirtieran en héroes nacionales, ambos tuvieron que moldearse en el durísimo mundo del motociclismo de los 70 y principios de los 80, una época donde no había circuitos permanentes seguros y se corría en cualquier lugar.
- Las Subidas en Cuesta, un clásico de sus inicios. Joan Garriga forjó su falta de miedo en las tradicionales Subidas en Cuesta catalanas (como la mítica Subida a la Rabassada o a Montserrat). Correr en una carretera de montaña, con barrancos a un lado y rocas al otro, le otorgó esa capacidad única para leer los parches de humedad y las trampas del asfalto real.
- La Resistencia y las 24 Horas de Montjuïc fueron otro de los grandes aliados de ambos. La montaña mágica de Montjuïc fue testigo del valor de los dos pilotos. Sito Pons saboreó la gloria absoluta al ganar las 24 Horas de Montjuïc en 1983 compartiendo una Honda oficial con la leyenda de la resistencia francesa Jean-Claude Chemarin. Garriga, por su parte, firmó actuaciones antológicas en el parque barcelonés a lomos de las indomables Ducati oficiales de la época, ganándose la reputación de ser un piloto indestructible en los tramos nocturnos.
- El Campeonato de España (CEV), una autentica batalla por el Nacional en circuitos como el Jarama, Calafat o Cullera fue el preludio de su guerra mundial. Pons y Garriga se intercambiaron títulos y hachazos en las categorías de 250cc y 500cc. Las fábricas japonesas empezaron a darse cuenta de que en España había dos diamantes en bruto que se obligaban mutuamente a rodar por encima del límite.

1988, el año clave de ambos, la auténtica guerra civil de los 250cc
La temporada de 1988 es el núcleo de este artículo. España se paralizaba los domingos a mediodía. Las calles quedaban desiertas. Televisión Española, con las narraciones de Valentín Requena, descubrió que las carreras de motos otorgaban audiencias idénticas a las del fútbol, un verdadero momento de oro para el motociclismo en España.
Las motos de los dos pilotos.
- La Honda NSR250 de Sito Pons era una moto de fábrica gestionada bajo la estructura del equipo Campsa. Era una máquina con una entrega de potencia lineal, una velocidad punta devastadora en las rectas y el respaldo total de HRC.
- La Yamaha YZR250 de Joan Garriga estaba integrada en el equipo oficial modesto de Yamaha-Ducados. Era una moto más ágil en el paso por curva que la Honda, pero penalizada en velocidad máxima. Garriga compensaba esa falta de motor apurando las frenadas hasta el límite del rebufo, haciendo bailar la moto en las chicanes.
Las batallas clave en el campeonato del '88.
El mundial fue un intercambio de golpes constante. Garriga se impuso de forma magistral en carreras como Jerez, el Jarama o Assen, haciendo enloquecer a la afición azul. Sito Pons respondía con una regularidad aplastante, ganando en Spa-Francorchamps y en los circuitos más rápidos gracias a su inteligencia táctica.
El campeonato llegó vivo a la última cita en Goiânia (Brasil). La tensión en España era insoportable. En carrera, Garriga salió a por todas, pero unos problemas de puesta a punto y la solidez granítica de Sito Pons decantaron la balanza. Sito Pons se proclamó Campeón del Mundo de 250cc en 1988, logrando el primer título de la categoría reina intermedia para España, mientras que Joan Garriga firmaba un subcampeonato del mundo imborrable.


El Salto de ambos a las 500cc.
Tras revalidar Sito Pons el título de 250cc en 1989, ambos dieron el salto natural a la categoría reina, las salvajes 500cc de dos tiempos, motos de 160 caballos para apenas 110 kilos, sin ningún tipo de control electrónico, las auténticas bestias del mundial de velocidad.
- Sito Pons y el Team Campsa Honda. Sito pilotó la increíble Honda NSR500. Logró podios de mérito y victorias parciales en el Campeonato de España de 500cc, pero una gravísima caída en el Gran Premio de Yugoslavia de 1990 truncó su progresión física, obligándole a reestructurar su carrera.
- Joan Garriga y la Yamaha YZR500 . Joan continuó con el soporte de Ducados en la categoría reina. Sorprendió a los propios pilotos americanos por su agresividad. Su mayor gesta llegó en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1992 en Donington Park, donde Garriga subió al podio en 3.ª posición, escoltando a leyendas de la talla de Kevin Schwantz y Wayne Gardner, demostrando que su estilo descolgado funcionaba también sobre una 500cc.
El Cierre de sus Carreras y el Giro a las Superbikes en el caso de Garriga.
- Sito Pons (Jefe de equipo). Sito se retiró de las pistas a finales de 1991. Sin embargo, su impacto no terminó ahí. Fundó el Pons Racing, convirtiéndose en uno de los directores de equipo más exitosos de la historia de MotoGP, llevando a pilotos como Crivillé, Barros, Biaggi, Checa o Pol Espargaró a lo más alto. Tras más de 30 años de éxitos, Sito vendió su estructura al término de la temporada 2023, cerrando un ciclo empresarial impecable y con una trayectoria brillante en el mundial de motociclismo.
- Joan Garriga (y su paso por las SBK). Tras quedarse sin patrocinio en el mundial de velocidad, Joan emigró al Mundial de Superbikes en 1993 a lomos de una Ducati 888 privada. Logró firmar una espectacular segunda posición en la carrera de su debut en Albacete. Lamentablemente, la falta de presupuesto le obligó a colgar el mono de forma prematura.
El impacto social de ambos pilotos. Homenajes y el triste final del "Comecocos".
La rivalidad Pons-Garriga cambió el tejido deportivo de España en el Motociclismo. Gracias a ellos, el motociclismo dejó de ser un deporte minoritario para convertirse en un fenómeno de masas. Los circuitos españoles (Jerez, Jarama y posteriormente Montmeló) se remodelaron y ampliaron para albergar a las oleadas de miles de moteros que querían emular a sus ídolos. Las libreas de Campsa y Ducados pasaron a formar parte de las decoraciones urbanas de las motos de calle de toda una generación.
El destino posterior de ambos volvió a ser un reflejo de sus contrastes, mientras Sito Pons prosperaba como un respetado ejecutivo del paddock, Joan Garriga sufrió una vida post-carreras sumamente trágica, marcada por problemas económicos, de salud y legales que le llevaron a perder su propia casa.
A pesar de las dificultades, el mundo del motor jamás le olvidó. En sus últimos años, eventos de clásicas como el World GP Bike Legends en Jerez sirvieron de homenaje en vida. Allí, rodeado de tipos como Freddie Spencer, Kevin Schwantz y el propio Sito Pons (con quien mantenía una relación de profundo respeto mutuo en la madurez), Garriga volvió a enfundarse el mono azul y a recibir la ovación atronadora de una afición que jamás le dejó de amar. Joan Garriga falleció el 27 de agosto de 2015 tras sufrir un accidente de tráfico en Barcelona, dejando huérfana a la afición más pasional del país.

Podemos ver la diferencia entre las dos épocas del Paddock de ayer vs el profesionalismo frío de hoy.
Motos con alma vs prototipos con gestión electrónica. La Honda NSR y la Yamaha YZR de 250cc (y posteriormente los monstruos de 500cc) eran mecánicas salvajes de dos tiempos. No existían los sensores de telemetría en tiempo real, los mapas de control de tracción, los sistemas anticaballito (anti-wheelie) o dispositivos de altura (holeshot). Hoy, una centralita electrónica mitiga los errores del piloto; en 1988, si abrías el gas un milímetro antes de tiempo, la moto te escupía hacia el cielo. El único control de tracción real residía en la sensibilidad de la muñeca derecha de Sito y de Joan.
Pilotos curtidos en carreras urbanas vs. Atletas de laboratorio. Las "súper estrellas" actuales son deportistas hiper-profesionalizados que pasan por quirófano ante la más mínima molestia y cuyos discursos públicos están rígidamente fiscalizados por los departamentos de prensa de las marcas. Garriga y Pons eran tipos de la calle que se vestían el mono en boxes de lona, que hablaban sin filtros ante los micrófonos de la televisión y que arrastraban lesiones durante meses, corriendo infiltrados o con los huesos rotos porque quedarse en casa significaba perder el tren del mundial, dos mundos totalmente diferentes. Los tiempos cambian, pero el aficionado se sentía mucho más identificado con el piloto de los 80/90 que con el piloto actual.
La desaparición del público y los sponsors en los campeonatos nacionales. En los 80, el Campeonato de España (CEV), las subidas en cuesta y los trofeos como el Súper Prestigio Solo Moto eran eventos capitales donde las marcas se volcaban de forma oficial y los aficionados copaban gradas y pelousse. Hoy, los campeonatos nacionales se han convertido en meras copas de promoción para pilotos adolescentes de laboratorio. Se ha ganado en seguridad y profesionalidad, pero se ha destruido el romance de los circuitos urbanos y la conexión directa con el motero de a pie.

La gesta de Sito Pons y Joan Garriga no solo cerró una década irrepetible; marcó el fin de una forma de entender el deporte que ha desaparecido por completo en los circuitos modernos. La batalla del 88 fue el último gran conflicto romántico del motociclismo español, una época en la que el factor humano aplastaba por completo a la tecnología y las carreras se decidían por puro coraje, instinto y pundonor físico en mitad de la pista.
Sito Pons y Joan Garriga dividieron a un país porque personificaban dos caminos vitales, el rigor de la ingeniería frente a la poesía de la improvisación. Al mirar atrás, el aficionado de la vieja escuela no añora simplemente sus victorias, sino una era en la que las carreras de motos olían a aceite de ricino quemado, se pintaban con los colores del tabaco y se escribían con el corazón en un puño. Ellos nos enseñaron a amar el motociclismo de verdad; un motociclismo que, por desgracia para los románticos, ya nunca va a regresar.
Sin duda, estamos ante uno de los grandes momentos vividos en la historia del motociclismo, no solo nacional, si no también de la historia del mundial de motociclismo.
Fotos sacadas del archivo histórico de Google.
¡¡ Salu2 Racing !!
