Bienvenidos al Gran Premio de Macao, una de las últimas carreras dónde la pasión y el corazón superan a la razón. Una carrera gas a fondo sobre el vertiginoso trazado da Guia de 6,12 kilómetros serpenteando a toda velocidad la ciudad entre muros y guardarrailes que cubren todo el circuito semi permanente y que los pilotos desafían año tras año.
El Infierno de Guia o lo que es lo mismo, historia, ingeniería y la mística de Macao.
El Gran Premio de Macao de motociclismo no es simplemente una carrera; es el último gran bastión donde el coraje humano, la ingeniería radical y el misticismo urbano se fusionan a más de 310 km/h .
Celebrado cada mes de noviembre en la Región administrativa especial de Macao (China), este evento transforma las bulliciosas avenidas de juego y lujo de la antigua colonia portuguesa en el Circuito da Guia, el trazado urbano más técnico, peligroso y fascinante del planeta .

Vamos a desgranar cómo es el circuito urbano, conocido como el monstruo de dos cabezas.
El trazado de Macao destaca por una arquitectura híbrida y asimétrica de 6,12 kilómetros que divide la carrera en dos mundos totalmente opuestos, obligando a ingenieros y pilotos a asumir compromisos físicos y mecánicos extremos.
Por un lado una larga recta de meta junto a la larguísima Avenida de la Amistad. Es una parte de la autopista urbana donde las motos de Superbikes abren gas a fondo, flanqueadas por rascacielos y hoteles casino como el Grand Lisboa. Aquí la aerodinámica y la potencia pura son claves.
La Sección Alta (La Colina de la Guia). Tras superar la brutal frenada de la curva de Lisboa (un embudo donde el asfalto se estrecha drásticamente), la pista serpentea cuesta arriba por la montaña. El espacio se reduce, los muros de hormigón y los guardarrailes sustituyen a las escapatorias y las curvas se vuelven ciegas.
Otra zona icónica del circuito es la horquilla de Melco, que apenas cuenta con 7 metros de anchura, es la curva más estrecha y cerrada del automovilismo y motociclismo mundial. Las motos se ven obligadas a circular casi a paso de peatón y está estrictamente prohibido adelantar bajo bandera amarilla permanente debido a la nula visibilidad.

Desde su nacimiento en el GP de Macao se ha podido ver la evolución de las diferentes categorías de motocicletas y cómo han ido evolucionando al compás de la normativa internacional, convirtiendo al circuito en un banco de pruebas salvaje para las marcas.
Los inicios, la era del dos tiempos y el dominio Nipón (1967 - 1979)
El Gran Premio de automovilismo nació en 1954, pero las motos hicieron su debut oficial en el año 1967.
El piloto japonés Hiroshi Hasegawa inauguró el palmarés pilotando una ágil Yamaha RD 56 de dos tiempos. Durante la primera década, los pilotos y fábricas japonesas (Yamaha, Suzuki, Honda) monopolizaron el podio gracias a mecánicas ligeras de 250cc y 350cc, ideales para el ratonero sector de la colina.
El británico Chas Mortimer rompió este monopolio en 1976, abriendo las puertas a los especialistas europeos en las Road Races.
Ya en los años 80, llegaron los monstruos salvajes y las Fórmulas TT hasta la prueba urbana de Macao.
La década de los 80 también trajo consigo la llegada de grandes nombres del mundo de las Road Races.
Las cilindradas aumentaron de forma radical. Coexistieron los prototipos de la categoría Fórmula TT (como la impresionante Yamaha TZ750 con la que dominó el japonés Sadao Asami) junto a los primeros desarrollos de las fábricas de 4 tiempos.
Esta época, también fue la del Reinado de Ron Haslam, conocido como "Rocket Ron", que encadenó seis victorias con Honda (1981-1987), compitiendo incluso con la exótica y mítica Elf-Honda, un prototipo sin horquilla convencional que empleaba la suspensión por brazos oscilantes delanteros para evitar el hundimiento en las frenadas sobre baches, toda una locura de ingeniería.
En el año 88 llegó probablemente la edición más icónica de Macao y no es otra que la participación del piloto tejano Kevin Schwantz. Acabada la temporada del Mundial de 500cc del campeonato del mundo de motociclismo, el americano aterrizó en Macao con su salvaje Suzuki RGV500 de Gran Premio de dos tiempos.
Schwantz destrozó el récord de la pista bajando el mejor tiempo en siete segundos y realizó varias vueltas hasta la meta firmando caballitos de película rozando los guardarraíles metálicos, una gesta grabada a fuego en la retina local y el motociclismo mundial, esa actuación del tejano trascendió a los aficionados de todo el mundo.
Cómo ya comentamos cuando hablamos de las 8H de Suzuka, en los 90 llegó la revolución de las motos de Superbikes también hasta Macao, motos que han sido las grandes protagonistas del Siglo XXI en la prueba. (1990 - Presente).
En la década de los 90, se pudo ver a las icónicas Honda RC30, RC45 y Kawasaki ZXR750 de cuatro tiempos que demostraron que la entrega de potencia dulce y el par motor eran más efectivos entre muros que la fuerza indomable de las 500cc de Gran Premio.
Leyendas del TT de la Isla de Man y el mundial de SBK como Carl Fogarty (1992), Robert Dunlop (1989), Steve Hislop o John McGuinness estamparon su firma como ganadores de la prueba.
Años más tarde, ya en el siglo XXI, la prueba se consolidó bajo el reglamento de la categoría Superbikes de 1000cc de última generación. Esta época ha estado dominada por otros dos nombres propios británicos: Stuart Easton (4 victorias) y, por encima de todos, Michael Rutter, el piloto más laureado de la historia con un récord absoluto de 9 victorias (1998-2019).
En los últimos años, tras el parón de la prueba por el COVID (2022-2025), la irrupción de Peter Hickman y Davey Todd (dos súper estrellas actuales del TT) a lomos de la potentísima BMW M1000RR ha marcado el estándar de la era moderna.



La Preparación Especial de las Motos.
Una moto de Superbike configurada para un trazado liso de circuito permanentes como Montmeló o Assen sería inconducible en Macao. Equipos punteros como el FHO Racing BMW ejecutan una metamorfosis artesanal sobre monturas como la BMW M1000RR.
Cirugía de Dirección para la zona de Melco: En condiciones normales, el manillar de una moto de carreras apenas gira. Para superar el ángulo imposible de la Horquilla de Melco, los mecánicos liman físicamente los topes de dirección del chasis para ganar entre 10 y 15 grados de giro. Los semimanillares se reubican para evitar que las manos del piloto queden atrapadas contra el carenado.
Se intenta configurar la geometría de "Tren de Alta Velocidad" para mitigar el efecto de flotabilidad de la rueda delantera a más de 300 km/h en la bacheada Recta de Meta, para ello se instalan basculantes traseros extendidos como se hace en las motos de carreras de aceleración (sin extridencias).
Alargar la distancia entre ejes aporta una estabilidad lineal vital para motos y pilotos en estas condiciones.
Cómo ya ocurre en el TT o el NW200, las suspensiones blandas ("Road Race Spec") son fundamentales frente a la rigidez de las pistas permanentes, las horquillas y amortiguadores se configuran con muelles notablemente más blandos y válvulas hidráulicas abiertas. La prioridad absoluta es copiar las tapas de alcantarilla, las juntas del asfalto y los baches urbanos, manteniendo el neumático pegado al suelo, un verdadero compromiso en este trazado urbano.
El dilema de los neumáticos asimétricos. Debido a que casi todas las curvas son a derechas, el flanco izquierdo del neumático se enfría por completo durante la interminable recta principal. Al llegar a la curva de Lisboa, el neumático no tiene agarre en ese perfil. Los fabricantes diseñan gomas especiales con compuestos asimétricos: goma muy dura en la derecha para aguantar la tracción térmica y un compuesto blando en la izquierda para ofrecer agarre inmediato en frío.
La electrónica también es especial en Macao, ya que debe ser no dependiente de GPS. Los colosales hoteles y casinos bloquean la señal de los satélites. Los ingenieros programan las centralitas de competición (como las MoTeC) apoyándose exclusivamente en sensores de velocidad en las ruedas para calcular la posición exacta de la moto de forma analítica y dosificar el control de tracción predictivo sobre las resbaladizas líneas de pintura blanca de los pasos de peatones.

La atmósfera en la ciudad alrededor de los Casinos.
El Gran Premio es la mayor festividad deportiva y cultural de Macao cada año, transformando por completo la dinámica social de la península.
Durante los días previos al Gran Premio la Ciudad se Viste de Negro y Amarillo.
Semanas antes de noviembre, la ciudad muta. Cientos de operarios nocturnos colocan kilómetros de pesadas barreras metálicas Armco pintadas con los icónicos colores amarillo y negro.
El ambiente escolar también se vuelca con el evento, los colegios organizan excursiones para que los niños visiten el Museo del Gran Premio y los boxes provisionales, mientras que la histórica Plaza del Senado se convierte en un hervidero de aficionados locales que buscan autógrafos de sus ídolos.
El miércoles por la mañana, los pilotos realizan a pie el track walk para examinar los sutiles cambios del asfalto urbano respecto al año anterior (baches, reasfaltados, nuevas tapas de alcantarillas).
Durante el Gran Premio, los madrugones de los aficionados son la tónica habitual, acompañado de una acústica atronadora por toda la ciudad, un auténtico lujo para los amantes del motor.
La actividad de las motos arranca con los entrenamientos libres al amanecer (muchas veces estos comienzan a las 06:00 o 07:00 de la mañana) para poder liberar las calles al tráfico comercial a media tarde. El sonido de los motores de cuatro cilindros rebotando contra los gigantescos edificios de cristal genera un eco ensordecedor que envuelve a toda la península. Las gradas de Lisboa y de Meta siempre se llenan hasta la bandera con miles de aficionados locales que viven la carrera con la pasión de las apuestas tradicionales de la ciudad, idolatrando el valor casi místico de los pilotos que rozan los muros a milímetros.
Días después tras la bandera a cuadros y las celebraciones del podio, la adrenalina se traslada a los lujosos lounges y casinos de la ciudad, donde pilotos de coches (Fórmula Regional, GT) y motos comparten una cena de gala internacional única en el deporte de motor. Paralelamente, se produce el verdadero milagro organizativo del trazado, los comisarios retiran a contrarreloj las barreras móviles de las intersecciones principales. El lunes por la mañana, los autobuses de línea, camiones y taxis circulan con total normalidad por la horquilla de Melco y la curva de Lisboa, borrando cualquier huella de velocidad hasta el año siguiente, un trabajo digno de admiración.
Otro punto importante es el enorme trabajo de los comisarios, prácticamente con precisión militar velando por la seguridad de los pilotos.
Detrás de los focos del Gran Premio se despliega un ejército de más de 800 comisarios de pista y profesionales sanitarios cuyo trabajo milimétrico es admirado a nivel mundial.
Tal es la importancia del trabajo de comisarios y médicos que ante una caída o avería en la zona de la montaña la extracción del trazado debe ser vertical con grúa. Dada la extrema estrechez del sector alto de la montaña, una caída o avería de una moto detendría la carrera de inmediato, ya que los vehículos de rescate no pueden avanzar en pista al lado de otros pilotos. Para solventarlo, la organización sitúa gigantescas grúas pluma de alta elevación detrás de los muros en las colinas de la ciudad. En caso de incidente, los comisarios enganchan la moto y la grúa la eleva por los aires por encima de los edificios, despejando el trazado en cuestión de segundos, un ejercicio de coordinación perfecta.
La coordinación de los comisarios con las banderas también es de precisión suiza y es que en menos de un segundo y al ser todas las curvas ciegas en la zona alta, los puestos de comisarios operan en cadena visual. Si una moto cae, el comisario del puesto anterior reacciona de forma instantánea activando paneles LED de advertencia y banderas amarillas antes de que los perseguidores lleguen a la zona de impacto, evitando colisiones en cadena.
El hospital general de la ciudad, el Centro Hospitalar Conde de São Januário, se encuentra físicamente ubicado en el centro geográfico de la sección de la montaña de la pista. Apoyados por Vehículos de Intervención Rápida (FIV) conducidos por pilotos profesionales, cualquier piloto que sufra un traumatismo grave puede ser estabilizado e ingresado en un quirófano de traumatología o unidad de quemados de primer nivel en menos de tres minutos por acceso terrestre directo, eliminando la necesidad y la dependencia de evacuaciones en helicóptero.

Vamos a repasar el caos vivido en la edición de 2019.
La carrera ya venía condicionada por retrasos climatológicos y de programación horaria. Cuando finalmente las Superbikes tomaron la parrilla de salida el sábado por la tarde, la tensión se palpaba en el ambiente.
La primera bandera roja se mostró en la tercera vuelta , una fuerte caída del piloto Rob Hodson en la rapidísima sección de Moorish Hill obligó a detener la carrera de inmediato. Las asistencias médicas y las grúas de rescate funcionaron con la precisión militar habitual, limpiando la pista en tiempo récord.
Tras el reinicio de la carrera y recortando la carrera a una distancia de solo 8 vueltas, el desastre llegó en la primera vuelta de la reanudación. Al llegar a la estrechisima sección alta de la montaña, un error encadenó una colisión múltiple que involucró a seis pilotos (entre ellos Erno Kostamo, Derek Sheils y Michael Sweeney). La pista quedó completamente bloqueada por restos de carenados, líquidos y motocicletas. Las imágenes de las grúas pluma izando tres motos a la vez por encima de los rascacielos dieron la vuelta al mundo.
La carrera se decidió en los despachos, una decisión muy polémica con el enfado de muchos pilotos y equipos y que con la noche cayendo sobre la península y sin luz natural para un tercer intento, la dirección de carrera se enfrentó a un dilema legal sin precedentes. El reglamento de la FIM dictaba que, para otorgar puntos y validez, se debía tomar la clasificación de la última vuelta completada por todos los pilotos antes de la interrupción.
El resultado fue cuanto menos "polémico" y es que solo se había completado una vuelta limpia en toda la jornada.
El norirlandés Peter Hickman venía liderando con una ventaja insultante en la pista.
Sin embargo, al aplicar estrictamente la normativa y retroceder la clasificación a los pasos oficiales por meta, el veterano Michael Rutter (Honda RC213V-S) fue declarado oficialmente ganador del GP de Macao 2019.
Hickman, visiblemente frustrado, aceptó el segundo puesto en el podio. Rutter lograba así su novena victoria histórica de la forma más extraña posible ganando un Gran Premio internacional habiendo completado apenas 6 kilómetros reales de competición.

Para entender por qué el Gran Premio de Macao ocupa un lugar tan sagrado en el motociclismo, hay que comprender el espíritu de un grupo muy específico de pilotos, que no son otros que los pilotos de las Road Races .
Mientras que los pilotos del Mundial de MotoGP o de Superbikes (WSBK) se crían en la cultura de los circuitos permanentes de última generación, con amplias escapatorias de grava y asfalto perfecto, los especialistas del TT de la Isla de Man, de la North West 200 o del Ulster Grand Prix están hechos de otra pasta. Para ellos, Macao no es una anomalía peligrosa; es la joya de la corona que cierra su temporada.
El motivo que los empuja a correr.
Para un piloto de road races, el peligro no es un elemento que se deba evitar a toda costa, sino un factor que se debe respetar, gestionar y domar.
La búsqueda de la pureza como piloto es lo que muchos de ellos describen sobre esta carrera. Correr entre los muros de Macao ofrece una pureza competitiva que los circuitos modernos han perdido.
Cuando el margen de error es cero, la concentración requerida roza un estado de meditación inducido por la adrenalina. No hay espacio para pensar en contratos, patrocinadores o telemetría; solo existen el siguiente ápice, el sonido del motor rebotando en el hormigón y el guardarraíl amarillo y negro pasándote a milímetros del hombro.
El desafío del contraste definitivo con el TT, y es que Macao ofrece un escenario que no existe en ningún otro lugar del planeta. Pasar de la Isla de Man con un entorno rural británico, frío y rodeado de prados y ovejas al corazón de la "Las Vegas de Asia", compitiendo bajo la sombra de casinos multimillonarios y hoteles de cristal, ejerce una fascinación irresistible sobre ellos.
Es por esto que el GP de Macao es el choque definitivo entre el romanticismo de la vieja escuela y el lujo del siglo XXI.
¿Por qué son los Grandes Protagonistas y Ganadores Absolutos?
Si revisamos el palmarés histórico del GP de Macao de las últimas tres décadas, los nombres que se repiten en lo más alto del podio no son campeones del mundo de velocidad, sino los reyes de las road races: Michael Rutter, Peter Hickman, Stuart Easton, Davey Todd, John McGuinness o Ian Hutchinson.
Esto no es una coincidencia, sino el resultado de unas habilidades cognitivas y técnicas únicas en el mundo de la competición.
La ventaja de un piloto de ROAD RACES frente a uno de circuitos permanentes es la visión periférica extrema, la gestión del riesgo psicológico y la memoria y adaptación al asfalto. (Fijación en los muros), (Margen de error cero), (Baches, alcantarillas, cambios de grip).
En un circuito de carreras normal, los pilotos miran muy hacia delante buscando las referencias de frenada y los pianos. En Macao, las paredes están tan cerca que la perspectiva se distorsiona. Los pilotos de Road Races tienen la capacidad cerebral de bloquear el "ruido visual" de los muros en su visión periférica y concentrarse únicamente en la trazada. Saben exactamente cuánto mide su moto con los semimanillares extendidos y son capaces de pasar a dos centímetros de una barrera a 250 km/h de manera consistente, vuelta tras vuelta.
La gestión del "Grip" cambiante del trazado y de los baches es otro de los puntos que un piloto de circuitos permanentes se queja habitualmente si hay un bache nuevo en la pista. Para un piloto del TT de la Isla de Man, un bache es simplemente una característica más del paisaje. Saben cómo levantar sutilmente el cuerpo del asiento de la moto para amortiguar un salto, cómo trazar esquivando una línea blanca de paso de peatones resbaladiza o cómo dosificar el gas cuando el asfalto cambia repentinamente de textura bajo la humedad tropical de Macao.
El respeto mutuo en pista es fundamental en una pista como Macao que se adelanta por milímetros. Los pilotos de road races se conocen íntimamente, compiten juntos todo el año y han desarrollado un código de honor invisible. Saben que un movimiento agresivo o un "hachazo" fuera de lugar en una curva ciega de la colina puede tener consecuencias fatales para un compañero. Esa mezcla de agresividad calculada y respeto mutuo les permite rodar en grupo por un circuito tan estrecho sin generar situaciones de caos en cada vuelta.

El Legado del Gran premio, del romance de "Invitados" a Reyes de la Península.
En los inicios del GP (años 60 y 70), la carrera era dominada por pilotos asiáticos y pilotos de Grandes Premios. Sin embargo, a partir de los 80, cuando hombres como Ron Haslam y posteriormente los especialistas de las islas británicas descubrieron el trazado, se adueñaron de él.
Para las marcas y los patrocinadores de las road races, ganar en Macao se convirtió en una declaración de prestigio internacional. Es la carrera que se televisa a nivel mundial, la que atrae a la prensa asiática y la que permite a estructuras mecánicas curtidas en los talleres británicos demostrar que su ingeniería artesanal y su valentía pueden conquistar cualquier entorno urbano.
El romance entre los pilotos Road Racers y Macao es, en esencia, una historia de amor correspondida, la ciudad les ofrece el escenario más espectacular y desafiante del mundo, y los pilotos le devuelven un espectáculo de coraje que no tiene parangón en ninguna otra disciplina deportiva de la Tierra.
Cómo siempre en este tipo de carreras hay voces discordantes, sentimientos encontrados y ganas de prohibir una carrera tan peligrosa, pero como en el TT o la NW200 la razón de Ser del Gran Premio de Macao es perpetuar el honor de la prueba y sus pilotos durante toda la historia en esta cita, una carrera que como las demás Road Races no forma parte de ningún campeonato y que nadie obliga a correr a los pilotos, que lo hacen por pura pasión y nadie desde un despacho debe prohibir ninguna carrera sin conocer su historia y la absoluta decisión de correr por parte de todos los pilotos que participan en ella.
El Gran Premio de Macao de motociclismo es un absoluto anacronismo en el deporte moderno. En una era global dominada por la obsesión en la seguridad, las escapatorias de asfalto kilométricas y los simuladores digitales hiperrealistas, las calles de la Guia permanecen inalterables como un monumento vivo al motociclismo más puro y visceral.
Para los aficionados y los propios pilotos, la conclusión definitiva sobre este evento no se reduce a las frías estadísticas del palmarés, sino a una compleja amalgama de herencia, técnica y naturaleza humana.
El GP de Macao sin duda es una Idiosincrasia Irrepetible, es el choque de dos mundos.
La verdadera magia radica en su descarado contraste.
No existe otro lugar en el planeta donde convivan, de manera tan estrecha, los talleres portátiles de la vieja escuela británica con el lujo tecnológico de los casinos del siglo XXI.
Ver una Superbike modificada artesanalmente rozar un guardarraíl amarillo y negro a más de 300 km/h, mientras de fondo brilla la imponente silueta de cristal del hotel Grand Lisboa, es una de las imágenes más icónicas y potentes del motor mundial.
Un escenario cinematográfico donde la adrenalina se convierte en arte urbano.

Un legado técnico y humano que ya acumula seis décadas.
Desde su inauguración en 1967, la prueba ha sabido ganarse el estatus de leyenda porque ha sido el puente definitivo entre el motociclismo de circuito cerrado y el mundo de las road races. Por su asfalto han desfilado tanto campeones mundiales de la talla de Kevin Schwantz o Carl Fogarty, como los titanes indiscutibles de las carreteras abiertas como Michael Rutter, Peter Hickman o Davey Todd. El trazado de Macao ha obligado a la industria a evolucionar, refinando mapas electrónicos predictivos, compuestos de neumáticos asimétricos y sistemas de seguridad hospitalaria que hoy benefician a otras disciplinas del motor.
Pero el gran público que desconoce la prueba siempre se pregunta.. ¿Por qué se sigue corriendo si es tan peligroso?
Es la pregunta inevitable que se formula el espectador casual. La respuesta corta es que el peligro absoluto es, precisamente, la razón de su existencia.
Para los especialistas de las road races, el riesgo cero no equivale a la felicidad competitiva. La atracción que ejerce Macao radica en la búsqueda de la perfección absoluta bajo una presión psicológica extrema. Cuando el error se paga con el muro, la concentración del piloto debe ser perfecta. Ese estado de flujo místico y absoluto es una droga que ningún circuito permanente con escapatoria puede replicar.
Es un código de honor de gladiadores, los pilotos que así son considerados no corren por inconsciencia; corren por un profundo respeto a sus propias habilidades. Hay una belleza trágica y heroica en ver a seres humanos domar una bestia de 220 CV entre paredes de hormigón con precisión milimétrica.
El público local y los aficionados internacionales no acuden a ver accidentes; acuden a presenciar una exhibición de coraje inalcanzable para el común de los mortales.
Tradición frente a modernidad, Macao sigue adelante porque la ciudad y la federación han demostrado un compromiso inquebrantable con la seguridad médica preventiva, pero sin alterar la esencia del trazado (Cancelar Macao por ser peligroso equivaldría a prohibir el alpinismo en el Everest o las regatas oceánicas en mitad de una tormenta, algo similar a querer prohibir el resto de Road Races o el Dakar o los Rallyes y subidas de montaña en automovilismo).
El Palmarés Histórico Completo (Ganadores 1967 - 2025)
| Año | Piloto Ganador | Marca | Año | Piloto Ganador | Marca | |
| 2025 | Davey Todd | BMW | 1995 | Mike Edwards | Yamaha | |
| 2024 | Davey Todd | BMW | 1994 | Steve Hislop | Yamaha | |
| 2023 | Peter Hickman | BMW | 1993 | Steve Hislop | Yamaha | |
| 2022 | Erno Kostamo | BMW | 1992 | Carl Fogarty | Yamaha | |
| 2021 | No celebrado (COVID-19) | — | 1991 | D. de Radiguès | Suzuki | |
| 2020 | No celebrado (COVID-19) | — | 1990 | Steve Hislop | Honda | |
| 2019 | Michael Rutter | Honda | 1989 | Robert Dunlop | Honda | |
| 2018 | Peter Hickman | BMW | 1988 | Kevin Schwantz | Suzuki [Schwantz] | |
| 2017 | Glenn Irwin | Ducati | 1987 | Ron Haslam | Elf-Honda | |
| 2016 | Peter Hickman | BMW | 1986 | Ron Haslam | Elf-Honda | |
| 2015 | Peter Hickman | BMW | 1985 | Ron Haslam | Honda | |
| 2014 | Stuart Easton | Kawasaki | 1984 | Mick Grant | Suzuki | |
| 2013 | Ian Hutchinson | Yamaha | 1983 | Ron Haslam | Honda | |
| 2012 | Michael Rutter | Honda | 1982 | Ron Haslam | Honda | |
| 2011 | Michael Rutter | Ducati | 1981 | Ron Haslam | Honda | |
| 2010 | Stuart Easton | Kawasaki | 1980 | Sadao Asami | Yamaha | |
| 2009 | Stuart Easton | Honda | 1979 | Sadao Asami | Yamaha | |
| 2008 | Stuart Easton | Honda | 1878 | Sadao Asami | Yamaha | |
| 2007 | Steve Plater | Yamaha | 1977 | Mick Grant | Kawasaki | |
| 2006 | Steve Plater | Yamaha | 1976 | Chas Mortimer | Yamaha | |
| 2005 | Michael Rutter | Honda | 1975 | Hideo Kanaya | Yamaha | |
| 2004 | Michael Rutter | Honda | 1974 | H. Kawasaki | Yamaha | |
| 2003 | Michael Rutter | Ducati | 1973 | Ken Araoka | Suzuki | |
| 2002 | Michael Rutter | Ducati | 1972 | Ikujiro Takai | Yamaha | |
| 2001 | John McGuinness | Honda | 1971 | Dieter Braun | Yamaha | |
| 2000 | Michael Rutter | Yamaha | 1970 | Ken Araoka | Suzuki | |
| 1999 | David Jefferies | Yamaha | 1969 | John MacDonald | Yamaha | |
| 1998 | Michael Rutter | Honda | 1968 | H. Hasegawa | Yamaha | |
| 1997 | Andreas Hofmann | Kawasaki | 1967 | H. Hasegawa | Yamaha | |
| 1996 | Phillip McCallen | Yamaha |
Sin duda alguna estamos ante una de las carreras de Motorsport más apasionantes y peligrosas del mundo, incluso los pilotos habituales de las demás Road Races como el TT o el NW200, han declarado en varias ocasiones que en el trazado de Macao el error es aún más peligroso e insalvable.
Una vez más, queda claro que la competición más pura está alejada de los focos de los grandes campeonatos mundiales y que sólo algunos valientes son capaces de ir cada mes de noviembre a disputar la carrera más apasionante del continente asiático y salir como héroes del circuito Da Guía.
Fotos sacadas del archivo histórico de google imágenes.
Salu2 Racing!!
